El Hombre Pierde el Equilibrio en Ikea
Escrito por Piter en Parradas, tags: Hombres, Ikea, Parradas, Teorías
Aunque por todos conocida mi aversión al Ikea, este sábado me tuve que pasar por allí. Ya no me quedaba salida ni excusa posible, con lo que: Mujer WIN! y el Pedro pal Ikea.
Como no puede ser de otra manera, la salida de la ronda para Montigalá estaba a reventar, con lo que usé el truco del autóctono y opté a salir por la siguiente salida, también a reventar. Un augurio de lo que me esperaba allí dentro, más reviente. Por si faltaban ingredientes, decir que llegamos a las 12, la hora de los desastres, despistaos y piltrafillas (Yo como estandarte). Ya dentro, cojo mi lápiz y mi papeleta correspondiente para apuntar las referencias y pasillo (Obvié el metro de papel porque en todos los productos ponen las medidas, wtf?).
Empiezo a andar, despacico pero a andar. Como estoy aburrío mientras la señora va mirando cosas de esas de las que no vas buscando, me da por observar al resto del mundo atrapado como yo en aquel lugar. Que le voy a hacer, miro a mis semejantes y observo patrones de comportamiento (Sin tener ni idea de como se hace eso, que conste). Entonces, en la soledad de la multitud veo ciertas similitudes en los individuos masculinos. En principio todas normales y lógicas, las caras de cansinos, desgana generalizada, asentimiento compulsivo, mirada perdida … Pero observo un patrón hasta ahora desconocido por mi: el equilibrio.
Si os fijáis atentamente, observaréis como el Hombre pierde el equilibrio en Ikea. Es como esa sensación de llegar a un sitio desconocido en el que has quedado con alguien y hay que esperar una rato para que ese alguien te presente a otro alguien que ya está en el lugar (No se si mesentiende). En este caso el resultado es el mismo, pero la causa es menos aparente ya que el individuo intenta ocultarla. M’explico: La idiosincrasia masculina obliga al individuo a andar más rápido de lo que el tumulto/mujer permite. El Hombre intrínsecamente intenta huir como el lobo cojer al conejo (No se si es muy afortunada la comparación). Yo no soy capaz de andar tan despacio, el cuerpo me pide más velocidad, por lo que intento fijar una velocidad de crucero lo más alta posible dentro de las condiciones. Entonces es cuando se produce uno de esos momentos de pérdida de equilibrio: Tu mujer te comenta “Espera un momento, mira la cajonera JANDERTUV esta que chula”. Aquí está el problema. Bastante tienes tu con seguir tu marcha a bajo ritmo, cosa a la que no estás acostumbrado, como para ahora detenerte, girarte (Siempre vas delante) y evitar molestar a la muchedumbre que sigue su camino. Si este momento lo superas sin perder el equilibrio (Aunque tu cara ya denota incomodidad) te queda otro escollo, los hombres que vienen detrás tuyo y que también están haciendo el esfuerzo como tu, por lo que no les queda tantos recursos libres para la maniobra de esquive. Los miras a los ojos (Tristes), y, aun intentando marcar tu dirección, generas esa situación incómoda de choque de “voy pa la derecha y él también para esquivarme”. Aquí ya no hay salida, uno de los dos ha dado ese paso inseguro que hace perder el equilibrio y además ha provocado que esa divergencia se expanda cual onda en la fila detrás de él, llegando hasta el principio de la cola o en su defecto hasta otra divergencia similar. Después, ambos nos miramos, con cara de complicidad y con la mirada esa del puteado en la cola del HyM y sin decir nada los ojos de ambos dicen lo mismo: “Siento molestar, tranqui, todos tenemos que pasar este trago y no estamos en nuestro medio“.
P.D.: Cabe destacar también que la actitud conciliadora de los indivíduos masculinos ante un choque frontal o fronto lateral en Ikea no tiene reflejo en los individuos femeninos, los cuales denotan su enfado y puteo sufrido con una claridad abrumadora, supongo por su sensación de comodidad en estos lugares.
Foto vía imuttoo




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